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Hambre
de Ariadna Castellarnau
Llega la noche y Rita y el hombre todavía no han decidido
quién de los dos se comerá el último melocotón en almíbar. Es una decisión
importante no sólo porque es el último, sino porque han acordado que una vez
terminen la lata se dejarán morir de hambre.
Rita hace bailar el melocotón con la punta del tenedor.
—¿Vas a comértelo o no? —pregunta él.
—No lo sé. ¿No deberíamos echarlo a suertes?
—No importa quién se lo coma. Es algo simbólico.
—Morirse de hambre no tiene nada de simbólico.